Dos termómetros del planeta helado en una sola página: la extensión del hielo marino del Ártico y la Antártida frente a su media histórica, y cuánto hielo pierden cada año los grandes mantos de Groenlandia y la Antártida.
La banquisa —el hielo que flota sobre el mar— crece en invierno y se derrite en verano. Lo que importa no es el valor de hoy, sino cuánto se aleja de lo normal para esta fecha. Datos diarios del NSIDC (NASA/NOAA).
Groenlandia y la Antártida guardan hielo sobre tierra firme acumulado durante milenios. Cuando se derrite, ese agua va al océano. Las balanzas espaciales GRACE-FO de la NASA lo pesan desde 2002.
La memoria del deshielo en cuatro cifras.
Mide la superficie de océano cubierta por al menos un 15 % de hielo, en millones de km², a partir de los sensores de microondas de los satélites del NSIDC (NASA/NOAA). El hielo marino es estacional: en el Ártico el mínimo llega en septiembre y el máximo en marzo; en la Antártida es al revés. Por eso el dato relevante es la anomalía: cuánto se desvía la extensión de hoy respecto a la media del periodo 1981–2010 para esa misma fecha.
Mide cuántas gigatoneladas de hielo ganan o pierden al año Groenlandia y la Antártida sobre tierra firme. Una gigatonelada (Gt) es mil millones de toneladas. Los datos proceden de las misiones GRACE y GRACE-FO de la NASA, dos satélites gemelos que detectan cambios diminutos en la gravedad de la Tierra al variar la masa de hielo. Es este deshielo —y no el marino— el que hace subir el nivel del mar.
Suma la extensión de ambos hemisferios. Durante décadas, lo que se perdía en el Ártico se compensaba en parte en la Antártida; desde 2016 esa compensación se ha roto y el total planetario ha marcado mínimos históricos en 2023 y 2025. Es una forma de ver el estado del hielo del planeta de un solo vistazo.
Sí, aunque de forma distinta en cada uno. El hielo marino del Ártico lleva décadas encogiendo de forma clara. La Antártida parecía estable hasta 2016, pero desde 2023 encadena las extensiones más bajas jamás medidas. Y los mantos de hielo sobre tierra —Groenlandia y la Antártida— pierden juntos unas 400.000 millones de toneladas de hielo al año, que van directas al mar.
El hielo marino del Ártico ya flota sobre el océano, así que al derretirse no añade volumen, igual que un cubito que se funde en un vaso lleno. El hielo de Groenlandia y de la Antártida, en cambio, está sobre tierra firme: cuando se derrite, ese agua nueva llega al mar y lo hace subir. Por eso los mantos de hielo son los que importan para el nivel del mar.
Arriba tienes el dato diario más reciente para el Ártico y la Antártida, con su anomalía respecto a la media 1981–2010, actualizado con los ficheros diarios del NSIDC. Como referencia, el Ártico oscila entre unos 15 millones de km² en marzo y unos 4,5 en septiembre; la Antártida, entre unos 3 millones en febrero y unos 18 en septiembre.
Mil millones de toneladas. Una gigatonelada de hielo equivale aproximadamente a un cubo de un kilómetro de lado. Groenlandia pierde unas 267 al año y la Antártida unas 136: juntas, cerca de 400 gigatoneladas anuales, responsables de alrededor de un tercio de la subida del nivel del mar desde 1993.
La extensión del hielo marino procede del Sea Ice Index del National Snow and Ice Data Center (NSIDC), con datos satelitales de la NASA y la NOAA actualizados a diario. El balance de masa de los mantos de hielo procede de las misiones GRACE y GRACE-FO de la NASA. El contador de toneladas es una estimación calculada al ritmo medio observado por satélite, no una medición en directo.
Hielo marino: NSIDC Sea Ice Index (NASA/NOAA) · Balance de masa: NASA GRACE-FO · Parte del Observatorio climático de calentamientoglobal.es.